3 opiniones sobre la nueva película de Adam Sandler

Quienes conformamos este blog (Adrián, Antonio y Kuki), hemos decidido unir nuestras perspectivas sobre películas, series y más; para crear una columna de opinión compuesta, por así decirlo. En esta primera ocasión hablaremos sobre la nueva película de Adam Sandler: Sandy Wexler.

Adrián Cárdenas

Sandy Wexler, un manager radicado en Los Ángeles en los años 90, maneja un grupo pequeño de artistas que no le dan el éxito que él quisiera, hasta que encuentra a Courtney Clarke, una joven y talentosa cantante. Este film, innecesariamente largo (131 minutos),  es la repetición de la fórmula de la mayoría de sus producciones. Una vez más, Adam Sandler encarna a un personaje falto de madurez y a ratos caricaturizado que cae perdidamente enamorado. Su única opción es, sin dudas, crecer. Sandler, en la actualidad, está totalmente alejado de lo que considero fue una de sus mejores interpretaciones: Punch-Drunk love de P.T. Anderson.

El nivel de producción del film es fantástico y muy costoso, sin embargo el guion deja mucho que desear. Inverosímil, lleno de lugares comunes y clichés de comedias románticas. Sandy Wexler es un film que no aconsejo verlo con ojo crítico. Es mejor disfrutar de todas las apariciones especiales a lo largo de la película (hay muchísimas), los momentos cursis y de las tonterías de Adam Sandler. Así, probablemente, se pueda pasar un buen rato.

Kuki López

Sandy Wexler nace de la tercera apuesta cinematográfica que hace Netflix con Adam Sandler, luego de Ridiculous 6 y The Do Over. Esto, más otras cuatro películas que están ya pactadas con el artista, se debe a que Netflix descubrió que el contenido de Adam Sandler tenía 500 millones de horas de reproducción entre sus usuarios.  Lo que nos demuestra que, a pesar que este nuevo film posea una narrativa interesante contada a partir de un número sorprendente de famosos como: Connan O’ Brian, Jimmy Kimmel y entre otros. La pata coja que persigue como sombra a Adam Sandler sigue siendo el manejo de su contenido.

Sus historias llenas de rodeos que no desembocan en desenlaces interesantes, el patetismo o intento de patetismo que no termina de cocinarse en sus personajes y su nostálgica mirada a los noventa que termina siendo lo único que puede mantener a un espectador atento a la historia. A pesar de todos estos elementos, Netflix mira algo que nosotros somos incapaces de ver: los números.

Antonio Jurado

Una película sencilla, sin meta y sin trascendencia. Pareciera que todo los trabajos recientes de Sandler se podrían reducir a esa frase. Ante nosotros está un Adam Sandler que no aprende de sus errores ni de los errores de los demás. Jack and Jill (Ganadora de diez razzies, los premios que se otorgan a lo peor del cine) pudo ser un punto de inflexión en su carrera para darse cuenta que una vez que llegas al Eddie Murphy-style, es decir, representar a diferentes personajes en una misma película o caricaturizar demasiado a tus personajes nunca traerá nada bueno, sin embargo no fue así.

Sandy Wexler nos demuestra a un Sandler notoriamente terco. Un film sin personalidad y sin rumbo que lo mantiene a flote la presencia de artistas invitados (al igual que Al Pacino en Jack and Jill) y la nostalgia noventera. Desagradable y sin ninguna intención, el personaje de Wexler deambula por las calles de Los Ángeles buscando alguien que le crea lo que promete, esto podría ser un paralelismo de Sandler con Netflix, su nueva casa, que al parecer mantiene la fe en él, a pesar de que todo el mundo ya la haya perdido.

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