Lo que callan tú, las encuestas y tu vecino

Extremadamente próximos a las elecciones, la figura Lasso – Moreno está a la altura de la pasada Clinton – Trump. Al igual que en Norteamérica nuestro enfrentamiento entre bandos políticos ha sido un descubrir del polvo bajo la alfombra que, ya hace algunos años, nos iba dando de qué hablar.

Lo que para un grupo social en Estados Unidos fue darse cuenta que existe un porcentaje contundente de la población (incluso dentro de sus círculos íntimos) que no era tan inclusivo como ellos pensaban y donde el “progreso” del que tanto hablaban no estaba dando los frutos esperados; para Ecuador ha sido darse cuenta que la voz de un país no está en redes sociales, que hay un porcentaje de la población conforme con la situación en la que estamos o que simplemente no le beneficia para nada un cambio de régimen. Pero aún más alarmante ha sido chocarse con una división tremenda entre ecuatorianos apoyando a candidatos cuya integridad es cuestionada públicamente por otro grupo amplio de personas que deciden ignorarlas para intensificar las cualidades negativas del otro. Al fin y al cabo todos tenemos intereses que proteger.

A pesar de esto, al final del día, debe haber un ganador en esta contienda. Lo que implica que entre ambos bandos uno va a tener que ser Argentina en el mundial pasado. Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿Quién va a darle espacios grises a la división social que estamos viviendo? El ejemplo arrastra y es lo que menos hemos visto de los candidatos, ambos frentes están contaminados por la importancia de la réplica y entre más “chisme” mejor. Esto ha logrado mantener a los votantes en un estado permanente de duda, nunca hay seguridad de la veracidad de una noticia. No podemos ver un hecho sin sospechar manipulación o alteración de alguna de las partes. La confianza en nuestros candidatos, los medios de comunicación, redes sociales, grupos de whatsapp…nunca se había puesto en tanta tela de duda como ahora.

Gane quien gane, su mayor desafío será convencer a un país entero de volver a trabajar juntos; que luego de todo lo dicho y hecho en esta campaña electoral simplemente confiemos en su palabra y sus intenciones. Y todo esto a la vuelta de la esquina de una crisis económica. Esta es la idea que no me deja dormir y por la cual he querido compartir los pensamientos que me brindan paz a la hora de enfrentarme con el escenario político actual:

  • Si estás decidido por un candidato y te sientes seguro al respecto, demuéstralo votando. Si te sientes frustrado al ver que gente de tu entorno no entiende que tu punto de vista es el correcto, te recomiendo analizar la situación donde la única consecuencia será algún aprendizaje.

 

  • Quien te enfada, te domina. Bajado a números esto quiere decir que todo el tiempo que invertirás en pensar como el otro está equivocado, todo el tiempo que consumirás formulando argumentos para enfrentar a todo el que piense lo contrario (quien te enfada); todo este tiempo lo pudiste haber invertido en algo más productivo -rentable- para tu vida, desde algo simple como visitar a un amigo por su cumpleaños hasta pensar en una nueva estrategia para el trabajo. La próxima vez que te enfades simplemente deja que el sentimiento penetre y te enseñe lo que tenga que enseñarte acerca de tí mismo. Si lo reprimes lo estarás trayendo a tu memoria todo el tiempo -mal invertido-.

 

  • Gane quien gane, como ser humano, no hay impuesto / ley / constitución / etc. que pueda impedirte hacer algo bueno por alguien más, la tolerancia es más que suficiente. Enfocándote en tu vida y dedicándote a crecer haces que todo a tu alrededor crezca porque no hay forma en que tus acciones no afecten de manera contundente la vida de tu entorno. Es por eso que la única persona que condiciona tu realidad eres tú. La paciencia y la constancia siempre serán el ingrediente secreto de esta fórmula.

 

Todo ciudadano (sin importar su partido político de preferencia) cae en la hipocresía al decir que su interés es un mejor Ecuador, la frase dicha de manera correcta sería: “Quiero un mejor Ecuador para mí, mi familia, mis hijos y el resto de ecuatorianos que son como yo”.  Esta frase la deberíamos escuchar de cada lado porque es lo que en verdad queremos oír. Cada uno quiere un mejor Ecuador desde su experiencia de vida, su mirada propia, única y personal. Sin embargo, lo que nos sobra en campaña nos falta en empatía. Por ejemplo, Chile al no encontrar camino fuera de una feroz dictadura se vio a las puertas de su mejor arma: la alegría. En lugar de fomentar un odio ya añejo hacia el viejo régimen, decidió pedirle a su pueblo que apueste por su propia felicidad, por ser ellos quienes decidan ser felices. Desafortunadamente, Ecuador decidió jugar por “lo seguro” y le apostó a la violencia, la discriminación, la lucha entre clases y la división.

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Categorías:Columna

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1 reply »

  1. Excelente artículo! Es satisfactorio leer ideas frescas de alguien que evidentemente tiene los pies sobre la tierra, tratando de tener presentes todas las realidades que nos rodean y el contexto de nuestra generación!! Qué refrescante es leer algo con la debida imparcialidad que amerita el tema

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