Las enseñanzas del debate que nunca se dio

Texto por Sebastián Gallo

Ecuador irá a las urnas este domingo sin que se haya efectuado ningún encuentro entre los dos candidatos que aspiran al poder. ¿Qué podemos rescatar de todo esto?

  1. El debate debe ser institucionalizado. Los debates en Ecuador se dan meramente por iniciativas privadas: medios, centros educativos, instituciones financieras, etcétera; por lo cual existen mayores posibilidades de que en el fondo estas respondan lógicamente a intereses privados. Como ya vimos, Moreno rechazó ir a los dos debates de la Cámara de Comercio de Guayaquil mientras que aceptó aquel organizado por la Red de Maestros, organización afín al gobierno, que al final se suspendió.

 

Se debería tomar como referencia a Estados Unidos, donde existe una Comisión Organizadora de Debates haciéndolos obligatorios e imparciales; para así garantizar la realización de estos en beneficio de los votantes desterrando la costumbre de que un candidato se ausente por “jugar en cancha visitante” o la razón que fuere.

  1. El oficialismo no es de diálogos ni debates. Lenín Moreno ha seguido fielmente la actitud de Rafael Correa al no coincidir en un medio con periodistas ni opositores, por ejemplo: El domingo 26 de marzo, ya lo indicó el presentador Andrés Carrión cuando entrevistó a Guillermo Lasso “dejamos constancia que invitamos a Lenín Moreno pero no vino”. En otros canales como Canal Uno, lo mismo ocurre: “Se ha grabado con todos los binomios presidenciales, menos uno…Se ha extendido la invitación, todos aceptaron, menos Jorge Glas y Lenín Moreno”, dijo el también periodista Rafael Cuesta.

 

Lo que no entiende el oficialismo es que con estos hechos dejan muchas dudas sobre ellos mismos: ¿Por qué Moreno no asiste a debates (aparte de los organizados por sus seguidores y del “diálogo” del 5 de febrero que no fue debate)? ¿Puede de verdad Moreno sostener y argumentar sus ideas con claridad y coherencia? Porque hasta ahora la verdad es que no sabemos. Además, lo de este lunes no fue solo un desaire a los espectadores (leninistas y lassistas) sino que se demuestra la poca delicadeza que tiene el buró oficialista: según Juan Díaz Granados, directivo de la Cámara de Comercio, ni siquiera se tomaron la molestia de responder la invitación para el debate. Digo poca delicadeza para no meterme en cuestiones de educación que deben estar sobreentendidas, más aún en alguien que busca representar a un país entero.

  1. Lenín Moreno y la adversidad. Finalmente, me surge la gran interrogante: Si Moreno huye al cuestionamiento y el contraste de propuestas e ideologías antes de ser presidente ¿Cómo será cuando negocie un tratado en beneficio del país si es que llegase a ser presidente? ¿Cómo enfrentará una crisis económica o política?

 

Ecuador no tenía una segunda vuelta desde el 2006 y el país no verá a los máximos representantes de dos modelos políticos opuestos contrastar y debatir sobre lo que proponen donde indudablemente quienes pierden son los seguidores de ambos bandos. Lo interesante: ver qué tanto influye en la votación el debate que nunca se dio…

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