El debate y el diálogo #TripeaPositivo

Como afrontar el #Debate2017 y #Diálogo2017 con una canción de Drexler

En un intento por cambiar las canciones que estaban sonando en mi camino a casa para armonizar el reciente confuso estado de ánimo en el que me dejó el #Diálogo2017, mi Ipod se detuvo en una joya del gran Jorgito Drexler. Escuchándola con atención y reflexionando cada verso pude encontrar un poco de tranquilidad en el sobresalto de estas épocas electorales.

Actualmente la saturación de enfrentamientos digitales nos tiene divididos entre candidatos, pareciera que en cada intento de certeza el Universo (no el diario, sino una representación de todo lo que existe) logra enviarnos otro evento viral y mediático para sacarnos de esa comodidad directo a la duda. A pesar de esto, nuestro periodo de campañas políticas, duro, confuso y visceral a ratos nos trae una joya de la enseñanza interna; de cómo afrontar no solo este sino muchas situaciones de conflicto en la vida cotidiana.  Y el gran Jorgito Drexler nos da algunas pautas al alcance de tu reproductor favorito en esta serie de frases que extraje de la canción “La trama y el desenlace”:

“Dos paseantes distraídos han conseguido que el reloj de arena de la pena pare, que se despedace y así seguir el rumbo que el viento trace”: La decepción, la desconfianza y la duda siempre llevan al sufrimiento. Démonos la oportunidad de ser transeúntes en el mar de emociones que emergen repentinamente, sin juzgar lo que sentimos o preguntarnos “por qué” lo sentimos. Con esta práctica entenderíamos que la experiencia de vivir es sentir intensamente cada reacción que tengo, vivir atentos y sin miedo a lo que brote de mi. Si respondiéramos a lo que propone Drexler como “paseantes distraídos”, esos paseantes que no dan mayor atención a lo que esperan sino a lo que van viendo y reconociendo en ellos; no existiría sufrimiento alguno y las tensiones que van apareciendo debido a ideologías políticas, se dilatarían completamente en una aceptación de las diferencias del otro. Reconoceríamos  el enojo, la decepción y la ira como respuestas normales de los conceptos programados en nosotros de las cosas que “deberían” enojarnos.  Bajo este auto-conocimiento nacería la aceptación y el amor por lo que es propio de uno.  “Y así seguir el rumbo que el viento trace” avanzaríamos al siguiente desafío con la ventaja de una lección aprendida, de un paso más sabio. Con un poco más de amor hacia uno y hacia el resto.

“Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase”: Todo se mueve, todo en la vida cambia de posición, se reorganiza. No por aleatoriedad, sino por necesidad de servicio, de equilibrar a su entorno. A veces el Universo te entregará y otras te volverá instrumento para que devuelvas lo que se te ha encomendado. Este entender que nunca podrías saber lo que el futuro depara, puede resultar en un desprendimiento de “tu roll” en la sociedad y podrás entender que “tu roll” no existe, que el simple hecho de que tu vivas tiene la capacidad de afectar a millones de personas. Así que aprópiate de la luz que te están dando para guiar y has de ella lo mejor que puedas.   Ningún gobierno o ley va a evitar que hagas de tu negocio, familia o convicciones lo que tú quieras. Peor aún, evitará que seas positivo, emprendedor, solidario, etc.

“Amar la trama más que el desenlace.” Resumida con las dos anteriores pero necesaria para cerrar con broche de oro. Jorgito (después de mi extensa palabrería oriental) nos vuelca la atención a lo que importa: lo que está sucediendo. Y lo que está sucediendo ahora es un país que distrae con la bulla del conflicto a su gente. Amar la trama significa protestar en silencio, un silencio que nace de reconocer que mi violencia se hace presente en la violencia de la ciudad. La falta de tolerancia que tengo frente a un grupo que denomino “retrógrada” es la misma falta de tolerancia que tienen ellos a aceptar que el Universo no es un ente estático, sino que vive en constante cambio. Haciendo que el ejercicio de amar la trama sea darse cuenta que es el único ejercicio, puesto a que todo se consume cuando deja de ser necesario. Para que así, su energía se transporte a nuevos espacios de servicio. Amar la trama es reconocer que en un viaje en carretera, lo que emociona es ver los paisajes, detenerse cuando hay la necesidad de un recuerdo y avanzar al siguiente. Amar la trama es reconocer en cada hecho una enseñanza y de cada enseñanza sentir gratitud.

Luego de 10 años con una trama política sin cambio, hoy a las orillas de un posible cambio de ciclo total, se hace fundamental preguntarse ¿Qué me han dejado dentro estos 10 años? ¿Ha cultivado acaso en mí odio, discriminación o división? y si es así ¿Cómo y en qué momento dejé que el mundo cambie mi relación con el otro? ¿Tengo algo que agradecerle a esta década? Seguramente esta última pregunta sea la más difícil, no de responder, sino de reconocer. Todos tenemos algo que agradecer a esta gestión de los últimos años y en el momento que lo encuentres y contemples esa gratitud, el Ecuador habrá cambiado un poquito más, habrá ganado un ciudadano más empático y más consciente.  

Aprovecha a nuestros candidatos, no para cobrarles una deuda de lo que prometieron, sino para aportar en tu entorno con las actitudes que abiertamente exiges de ellos.

Y andar ahí como en un film de Eric Rommer, sin esperar que algo pase… Amar la trama más que el desenlace”

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