Amuleto: Todo era, fue y será.

“A Krishna por su visión y a todos por el amor. ¡Vamos por más!” es la frase final que aparece en el texto de agradecimiento de “Amuleto” que es el segundo disco de uno de nuestros artistas con mayor proyección, Ricardo Pita.

Experimental, folclórico, hasta algo medio “Sinatra a lo pobre”, como dijo el mismo Ricardo el día de su lanzamiento. Son varios los géneros que comprende este trabajo cargado de sonidos, letras, poemas, viajes y ganas de avanzar sin parar.

Compuesto de 12 canciones, hablaremos brevemente sobre cada una de ellas, con la intención de generar curiosidad y que se queden con la pica de escucharlo completo.

El tema que abre el álbum, que también fue el primer single es “El Ciclo”, que claramente refleja la visión que tiene Pita sobre la vida y el universo en sí: “Todo nace, crece, se desenvuelve y muere”. No solamente tiene un estribillo muy marcado, si no que dentro de sus líneas encontramos un poema recitado por el chileno Daniel Salinas.

Le continúa un mucho más animado canto a la “Libertad” que nos invita a cantar a todos, aunque no sepamos la letra. “En gustos y colores nadie sabe lo que depara el destino”. Solo hay que dejarse llevar por su ritmo y por el “wooooowoooo” que parece recorrerte todo el cuerpo al escucharlo.

“Te ofrezco Dinamita, para desaparecer”. Es lo que dice la tercera canción, también muy fiestera y de barriada. La guitarra flamenca es lo que más sobresale, sin desmerecer la lírica directa que es lo que caracteriza esta obra.
La pieza epónima “Amuleto”, nos causa la sensación de ser algo mucho más que melodía y letras. Es un consejo y aviso que debemos recibir gustosos, tal como se nos brinda; “Nunca juzgues la apariencia, que hay cosas siniestras en las que aprendemos más”. A esta altura, la experiencia comienza a tornarse más sombría. La vida no trae solamente cosas buenas y positivismo. Hay que conocer lo oscuro.

“Las cenizas” nos lleva a varios lugares. Aún no sé si irme a Broadway a escuchar un musical o si al mar, como la misma cita. Lo que sí es seguro es que vamos flotando y dejándonos caer. Con una “big band a lo pobre” (con todo cariño, respeto y humor) se nos transmite la melancolía de un hombre que se desahoga con esta relajante melodía. Personalmente, mi favorita del disco, desde antes de saber que aparecería en él. Tuve la oportunidad de estar en uno que otro show en donde fue interpretada, a guitarra pelada por Pita.

Con un hermoso juego orquestal empieza el 6to track, que fácilmente se puede convertir en un pregón que nos ayude en momentos difíciles. “Viento Eterno”, con su frase más coreada “que la vida es buena, que la vida es buena de verdad”. No quiero decir que es un himno, porque los himnos son impuestos. El nacional, el de tu ciudad, el de “equis” cosa, es siempre algo que cantas porque debes. Para nosotros no es obligación cantar algo. La canción debe ser una de las máximas manifestaciones de libertad y arte. Dicho eso, estoy seguro que este tema se hará manifestar por sí mismo.

Vamos a ser sinceros. A todos nos ha pasado eso de no recordar lo que ocurrió el día anterior. Esto es lo que evoca “No Sé Lo Que Hice Ayer”, que empieza de manera armoniosa con varias voces en las que se distingue la potente y conocida voz del intérprete principal guiando al resto. En el trayecto se va sumando la big band, mientras nos viene la sensación de ir tropezándonos con el viento, las sirenas y el mar. “Dando vueltas y vueltas me perdí”. Arrulladora canción de cuna.

Dedicada a los nómadas, a los errantes, a los amigos. “Canción del Caminante”, es claramente algo que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. “Ando caminando en búsqueda de un ataúd, mientras se va apagando lo que queda de mi luz.”. Todos recorremos caminos, distintos o los mismos, todos llegamos al mismo lugar.

“Pajarito Ya Llegó”, que fue compuesta para su ahijado Baltasar Bascur, entre sus acordes y coplas nos lleva a nuestras raíces folclóricas de las cuales deberíamos estar orgullosos. Es algo que ha jugado muy a favor en la música de Ricardo. Nunca ha olvidado de dónde viene y al parecer, de a dónde va.

Y ya que hablábamos de ir y venir, seguimos con “¿A Dónde Vas?”. Si no te sientes identificado con esta canción, al parecer no sabes lo que es vivir. Es de lo más común “sonreír cuando quieres llorar”. Con un panorama casi nublado, nos envolvemos en una problemática universal. La idea de hacer algo sin saber por qué o mientras es otra cosa la que buscas. Sin tangentes, ni metáforas. Crudo.

Para que esta noche nos deje dormir en paz, vamos todos a escuchar “Rezarle a la Oscuridad”. Con mucho más olor a sauce llorón y a Mar del Plata. Con una pareja de bailarines y una lluvia de rosas, nos cae esta pieza, que como el resto del álbum, nos sigue invitando a cantar, aunque no sepamos las letras y a irnos de fiesta. Otra vez aparece la divina guitarra flamenca y el bajo marcando muy lindos y sutiles los acentos.

Y llegó el fin, mucho más rápido de lo que esperaba, porque sí que se goza escuchando un buen trabajo. ¿Qué mejor manera de finalizar algo, lo que sea, diciendo que “Siempre Marchamos de Frente”? Con aires medios europeos y mediterráneos, pero sin olvidar lo latino, el gran Ricardo Pita decide terminar su opus magnum “Amuleto”, que definitivamente seguirá dando mucho de qué hablar, esperemos al menos, hasta que se venga un nuevo disco.

¿Ya escuchaste el disco? ¡Deja tu opinión!

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