¿Ser TRANS o ser Yo?

Doménica Menessini, actriz de vocación y profesión, cantante instagramera, bloggera neófita  y chica orgullosamente Trans. Con ella me embarco en esta reflexión esperando que sus vivencias puedan disipar un poco la espesa niebla que se tiene actualmente acerca de los temas  y preceptos de Género e intentar mostrar lo iguales que somos todos.

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Nos sentamos en un café y empecé con una conversación de rutina para romper lo que, en un caso común se podría considerar un hielo bastante delicado, este no era mi caso. Empezamos por conocer lo cotidiano, como el trabajo que realiza en el Lorenzo Ponce como profesora de actuación y en lo que avanzaba nuestra conversación lo primero en lo que mi curiosidad trazó rumbo fue en el tiempo, así que me arriesgué a preguntarle acerca del tiempo: ¿En qué momento te diste cuenta que existía Doménica dentro de “Daniel”? -Siendo Daniel su nombre y género por obligación- “Doménica siempre estuvo ahí” -ella me respondió- en ese momento caí en cuenta de que andaba buscando a “alguien” donde siempre existió alguien: Doménica.

A diferencia del conocimiento popular, una persona transexual no es una persona que nace confundida, es un ser humano que al nacer es confundido por una serie de conceptos establecidos, irónicamente es un proceso que vivimos todos sin excepción. Antes de dar incluso nuestro primer respiro ya hemos sido bautizados bajo un nombre que tendremos que portar, una patria que debemos defender y amar, una fe con la cual debemos sentirnos augustos y un género que determinará nuestro rol en la sociedad.

Entre tanta responsabilidad solo imaginaba lo abrumada que Doménica tuvo que haber estado en su niñez, que como ella narraba, siempre estuvo rodeada de figuras masculinas como sus primos que constantemente tenían que probar ser “hombres” con juegos muy estereotipados como fútbol o peleas. Ahí es cuando tuvo una pequeña idea de que algo no estaba 100% acorde a lo que le habían estado enseñando en su casa. A pesar de esto Doménica, yo y la sociedad entera hemos atravesado exactamente el mismo guión, descubrimos que hay ciertos comportamientos en nosotros que no se apegan fielmente al común denominador de la sociedad, todos a lo largo de nuestra vida hemos tratado de rescatar una personalidad “única” con símbolos que respondan a nuestras convicciones (formas de hablar, gestualidad, apariencia, vestimenta, etc.) Pero a diferencia de Doménica, ni a ti ni a mí nos han condenado por escoger estos símbolos, como fue un caso que vivió cursando los últimos años de colegio donde un compañero intentó ahorcarla.

¿Qué nos diferencia entonces? ¿La naturaleza?  Biológicamente, Doménica y yo nacimos hombres, lo que supone que nuestro contexto ya tenía preparados roles para ambos, a pesar de esto  hemos escogido nuestros propios roles para la sociedad y el de ella fue rechazar su género biológico porque no iba acorde a su ser interno -lo que muchos pueden llamar espíritu o conciencia-  dicho espíritu ha guiado sus convicciones por una transformación específica para que de manera externa este pueda nacer de igual manera bajo el nombre voluntariamente aceptado como: Doménica.  ¿Acaso no todos hemos rechazado una programación de fábrica al momento de hacernos concientes que no iba acorde a nuestras convicciones? Si no han sido testigos de tal proceso los invito a visitar las iglesias y templos de nuestra ciudad en donde día a día cientos de personas intentan rechazar la figura de “El Pecado” para volverse una versión de ellos que esté acorde a su ideal de vida, que -en muchos de los casos- es Jesús. En el caso de Daniel (hombre que nunca existió) era poder ser quien verdaderamente era: Doménica.

Como toda mujer ha pasado aventuras y desventuras con el amor, se ha enamorado locamente como una rubia del montón -como diría Fito Páez- y así mismo ha tenido decepciones amorosas. Han habido hombres en su vida que han sido inolvidables y también ha tenido “de esos” que son omisibles en su memoria. Un café bastaba para entender que Doménica era una chica más, y como toda mujer guarda en ella aquello que la hace única: Su historia. No hay mujer más interesante -por lo menos bajo mi perspectiva- que la mujer que tiene cosas que contar y en el caso de Doménica hay mucho por conocer.

Actualmente Domenica lleva 5 años viviendo como una mujer Transexual, 3 en los cuales su proceso de asimilación del género que verdaderamente considera propio fue enteramente interno porque como ella mismo lo mencionó “La parte interna es la más importante para las chicas Trans” mientras se dedicaba explicando que las transformaciones físicas eran lo de menos. A pesar de todo su esfuerzo, Doménica aún tiene que aferrarse a un paradigma para que la gente pueda entender -de manera intelectual por lo menos- todo lo que a ella le ha costado una vida asimilar. Debe refugiarse injustamente bajo una etiqueta, como las que muchos de nosotros adherimos irresponsable y deliberadamente hacia los demás, la diferencia es que su etiqueta no es la de “delincuente”, “cholo”, “curuchupa” o “pelucón”. Su etiqueta es la de “Trans”.

Les compartimos su vlog: Bitácora de una chica Trans.

 

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Categorías:Artículo

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