El secreto de Magdalena: El sexo que pierde sentido

El Secreto de Magdalena, la nueva película ecuatoriana con temática lésbica y erótica, ha roto muchos esquemas dentro del cine ecuatoriano. Al César lo que es del César. El film es el primer largometraje que abarca temas LGBTI, que haya logrado estar en las carteleras de los cines comerciales ecuatorianos. No es la primera en su género dentro de nuestra país, pero sí podemos decir que es las más popular. Esto no la transforma ipso facto en la mejor, ni la vuelve una buena película, simplemente es una característica atribuíble y que puede marcar un antes y un después dentro de nuestro contexto. Es decir, ya no sería de tanta sorpresa si comenzamos a ver cine erótico o sobre LGBTI, en Supercines o Cinemark.

Otra aspecto que le corresponde a esta película, es la sencillez o podríamos decirle humildad, si quisiéramos. La película aunque tiene este contexto que pareciera muy difícil de digerir para la población ecuatoriana, es bien simple. Su guion está conformado por tres actos: Introducción, conflicto y desenlace. No más ni menos. Algo que al parecer a muchos cineastas ecuatorianos se les olvida aplicar. Es común ver en nuestros films unos conflictos demasiados enredados y desenlaces sin explicaciones o peor aún, el final abierto mal realizado.

El Secreto de Magdalena cumple a regañadientes la estructura del relato Aristotélico. Pienso que tuvieron toda la intención de seguir esa estructura básica para contar la historia, pero entre el dicho al hecho se perdieron ciertas cosas. La película empieza bien, con sus detonantes y sus puntos de inflexión bien marcados. La protagonista Magdalena, se pelea con su pareja y se va a dormir a la casa de una amiga. La amiga había recibido en su casa a Miranda, una argentina lesbiana. Ya creo que la trama se cuenta sola. Magdalena y Miranda les toca compartir cuarto, se conocen y todos nos imaginamos qué va a suceder. Sería obvio entender que el deseo sexual o el deseo en sí, es fundamental para que el film funcione en todo su esplendor y ahí es el gran error de la película. La escena inevitable de sexo lésbico, a la que todos estábamos preparados, se da muy rápido y esa rapidez destruye todo lo que el film estaba construyendo. Se vuelve irreal y muy forzado. ¿Cómo una mujer que hace no más de 20 minutos pensaba que la homosexualidad era algo malo, después de una pequeña conversación. tiene sexo tan apasionado con una total desconocida?

Captura de pantalla 2015-09-10 a la(s) 14.05.34

No critico las escenas sexuales, de hecho, pienso que cinematográficamente, estuvieron muy bien realizadas. Pero el sexo debía ser la cúspide, el clímax de la película. Para nadie era un secreto que estas dos mujeres iban a tener relaciones sexuales, todos quienes entramos a la sala lo sabíamos. Lo que la película debía demostrarnos era que el sexo debía ser incontrolable, que la atracción y el deseo, debía ser tan bien realizado, que todos quienes estábamos viendo la película no dudáramos ni por un minuto de la pasión en las que se veían en vueltas las protagonistas. Pero no fue así. La película optó por hacerlo muy apresuradamente, como si lo hicieran para no “aburrir” a los espectadores.

El problema del film, es que se balancea en dos aspectos bien diferentes del cine: el cine comercial y el cine independiente. Tenemos una temática muy de cine independiente, pero con toques muy comerciales. En el primer caso, es la lentitud de la película, maneja un ritmo muy bueno a mi parecer, en ningún momento es aburrida. Pero para quienes no están acostumbrados a ver films de solo dos personas hablando, se puede volver algo tedioso. En el segundo caso, los diálogos y la música. Muchos de los diálogos de la película se sienten forzados, especialmente los de Magdalena. Ella debía cumplir el papel del espectador, de observar un estilo de vida totalmente diferente, de ser seducida y de dejarse llevar, pero no. Así se comportó al principio, después pareciera que fuera la décimo octava vez que se acostaba con otra mujer. Ahora, la música. El soundtrack en inglés me parece insoportable. Tal vez, a muchos no les importa pero yo creo que hay que conocer el mercado al cual va dirigido la película y poner un soundtrack acorde a eso.

Aunque pareciera que la película no me gustó, la verdad es todo lo contrario. Es una película diferente a lo que estamos acostumbrados, aunque muy novel. Es una de las pocas películas ecuatorianas que veo, en donde la trama es sencilla. En donde no se buscó problemas rebuscados o de drogas, ni simula ser cine-arte, o buscar demostrar las incompetencias de la raza humana, o explicarnos cómo somos los ecuatorianos. Sino que se planteó un conflicto y se buscó resolverlo. Obviamente, tiene sus errores, es una película de micro-presupuesto. El film se realizó con 3,100 dólares y se filmó en 11 días, si no me equivoco. Toda está información salió al final de los créditos, como las escenas de Marvel. Aún así, nos demuestra que el cine ecuatoriano es una industria en movimiento y siendo muy honesto, espero que cada vez más personas se aventuren a realizar una película, sin complicaciones: Conflicto y desenlace.

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