¿Cuándo los seres humanos nos desconectamos con la naturaleza? – Un viaje a Bucay.

El fin de semana pasado fui a acampar a Bucay con mis amigos, por el cumpleaños de uno de ellos. Es la segunda vez que iba a acampar a este lugar y la milésima vez que el cumpleañero iba (es uno de sus sitios favoritos en el mundo). El clima de Bucay es de los mejores que existen, no hace demasiado frío y tampoco hace calor. Es la temperatura perfecta en que podrían convivir un friolento y una persona muy calurosa.

Habíamos planificado salir a las 9am para llegar relativamente temprano. Me levanté y mi reloj decía 8y50am. Le escribí rápidamente al amigo que me iba a llevar y para mi suerte, recién estaba desayunando. Alisté mis cosas rápido y salí de mi casa alrededor de las 11y15am. Recogimos a más amigos y pasamos por el súper comprando comida, terminamos saliendo a las 2pm.

El lugar donde acampamos es más allá del pueblo de Bucay, un poco más arriba de las Cascadas Piedra Blanca. Cuando ya no puedes subir más, llegas a una casa. A lado de ella, hay una montaña. Los dueños de ésta hacen tours por las cascadas y ofrecen guías para realizar deportes extremos. A parte de eso, por $2 te alquilan un espacio en la montaña para acampar.

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Es una montaña hermosa, en medio de otras montañas. Como es invierno, el césped te llega hasta las rodillas. No sé si a eso se lo puede seguir lamando césped. Tres amigos y yo, fuimos los primeros en llegar. Aplanamos el césped e instalamos las carpas. Después, pusimos una especie de funda de agua (que tenía para abrir y cerrar) en la rama de un árbol, donde más tarde nos lavamos los dientes y la cara. Cabamos un hueco cerca de las carpas para hacer una pequeña fogata, en la que pondríamos una parrilla arriba. La hicimos en un hueco para que haya distancia entre el fuego y la parrilla. Recogimos leña y cosas que nos puedan servir para hacer el fuego.

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No teníamos idea de qué hora era y por qué nuestros amigos no llegaban. No sabíamos nada del tiempo porque en ese lugar no hay señal y todos habíamos apagado nuestros celulares. En ese momento, no servían para nada. Estuvimos desde las 4 hasta las 8y30pm, sin saber qué hora era. Llegaron nuestros amigos y prendimos el fuego. Hicimos sánduches y yo había llevado para mí, aguacate, pan de hamburguesa y hamburguesa de lentejas, así que me hice una hamburguesa con eso. Me quedó deliciosa. Fue una noche increíble, la pasamos tan bien que en la madrugada llovió un tiempo y aún así, no entrábamos a las carpas. Simplemente, no nos importaba. Yo tenía gripe y rogaba, en silencio, que no empeore. Bueno, no tan en silencio.

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Al día siguiente, desayunamos en la casa que mencioné anteriormente y fuimos a las cascadas Piedra Blanca. Fuimos tarde, algo que no recomiendo. Es mejor ir a las cascadas en la mañana y con sol. Aún así, fue genial. Comenzamos a subir en grupo, pero nos fuimos separando, unos subían más rápido y otros un poco más lento. Mientras escalaba las cascadas, observaba mis manos cogiendo las rocas para sostenerme y me preguntaba, si en ese momento era más humana. ¿Cuándo los seres humanos nos desconectamos con la naturaleza?

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Empecé a cuestionarme, ¿cuál era realmente el estado natural del ser humano?, ¿estaba siendo más natural en ese momento que en cualquier otro de mi semana?, ¿Por qué los humanos decidimos dejar la hermosa naturaleza y comenzamos a destruirla? Entre uno de estos pensamientos, llegué a la primera cascada: Las mellizas. Hacía frío y el agua estaba congelada, pero igual nos metimos. Creo que es el agua más limpia con la que me había bañado en mucho tiempo. Puse mi cabeza abajo de la cascada, aunque me dolió, se sintió delicioso.

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Seguimos avanzando y llegamos a la cascada Piedra Blanca, no estuvimos mucho tiempo porque ya eran casi las 6pm y teníamos que regresar a Guayaquil. Bañarse en la cascada, a pesar del frío, la gripe y la hora, fue liberador. Es increíble saber que solo estoy a 1 hora y media de volver a este paraíso natural, que me hace conectarme con una parte de mí y de la Tierra. Amo eso.

Finalmente, en el regreso, paramos en El Triunfo a comer pizza. Por $1.25, te dan un pedazo gigante. Solo necesité uno para llenarme. Fue un excelente final, para un excelente fin de semana.

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