Fui a acampar a Salango y terminé escapando a Puerto López por una hamburguesa.

Mi semana se hizo interesante cuando mis amigos me invitaron a acampar con ellos en Salango. No sabía exactamente en qué espacio íbamos a acampar, ni sabía bien a qué iba, pero estaba muy emocionada. Hice mi maleta y cogí mi sleeping bag. No tenía carpa, pero alguien me iba a compartir espacio en la suya. Me subí en el carro y comenzó la aventura.

Cuando llegué, lo primero que hice fue observar el lugar. Era en una montaña y tenía una vista hermosa a la playa. Era muy relajante contemplar las olas desde esa altura. Un grupo de amigos ya había llegado, así que todas las carpas estaban armadas. En ese momento, varios de ellos se turnaban para pegarle a un tronco con un machete, con el fin de poder sacar suficiente leña para armar una fogata.

Cuando la fogata ya estuvo armada, hicieron una parrillada. Digo “hicieron”, porque yo no como carne, así que, una amiga vegetariana y yo comimos sánduches a la parrilla, que estuvieron deliciosos. También teníamos nutella y muchos snacks. Nos quedamos conversando casi toda la noche. Nos dormimos cuando ya habíamos comido y tomado lo suficiente y ya nadie podía más del sueño.

IMG-20150110-WA0022

Esa noche había bastante viento. Yo tenía frío, así que dormí con suéter. Al día siguiente, me levanté temprano porque ¡me moría de calor! Ya había salido el sol, entonces la carpa, con las ventanas cerradas, y más personas adentro, no era el mejor lugar en el que podía estar en ese momento. Me saqué el suéter y salí. Recuerdo ver a un amigo (el dueño de la carpa donde dormí) acostado afuera, con la cabeza apoyada en un tronco. Entonces, hice lo mismo. Cogí mi maleta y la usé como almohada. Poco a poco, se fueron despertando mis amigos.

Ese día hicimos snorkel. Vimos muchos peces de colores, una estrella de mar y algo que nunca supimos qué era. Ya había hecho snorkel antes, pero nunca con mis amigos. Es una experiencia que definitivamente quiero repetir y le recomiendo a cualquiera.

Después, fuimos a una isla que tenía su propia playita. Llegué a la arena y me acosté. Como no había dormido mucho, me quedé dormida. Fue delicioso y las quemaduras que adquirí como consecuencia, me lo recordaron cada segundo. En este punto, ya me había dado cuenta de algo que fue trascendental para mí en este viaje: no había llevado toalla.

Cuando me percaté de esto solo pensé: “No importa, me seco con el sol”, algo que pudo ser el causante del desastre en mis próximos días. Todos regresamos al camping y todos queríamos bañarnos. Solo había un “baño”, que no era específicamente un baño sino más bien un lugar donde salía un chorro de agua, como en especie de cabina, en la que te podías bañar. Por suerte, mi mejor amiga tenía una toalla especial que se secaba sumamente rápido y me la compartió todo el viaje.

Cuando todos se terminaron de bañar, pasaron horas. La gente estaba cansada, así que todos se quedaron dormidos. Yo también dormí un rato pero, como no estoy muy acostumbrada a dormir durante el día y ya había dormido un rato en la playa, me desperté rápidamente. Estaba viendo la playa cuando mi mejor amiga también se despertó. Conversamos un rato y nos dimos cuenta de que nos moríamos de hambre y que ya no había comida. También pensamos que todos eran unos aburridos por quedarse dormidos a las 9pm. Antes de despertarlos a todos, quisimos hacerle una pequeña sorpresa a un amigo. Mientras dormía, le rasuramos un poco la pierna. Nunca se dio cuenta, ni se enteró, hasta hace unos días que le conté.

IMG-20141228-WA0007

Se despertó y poco a poco despertamos a todos y los convencimos de ir a Puerto López. No sé por qué, a mi mejor amiga se le ocurrió que Puerto López tenía una vida nocturna “súper chevere”. Ya era un poco más tarde y los dueños de la hostería que tenía el área de camping, se habían ido a dormir. Nadie nos abría la puerta, entonces decidimos escaparnos.

La montaña tenía una especie de sendero para bajar a la playa. Fuimos por ahí pero la puerta también estaba cerrada. Era una puerta enorme y consideramos escalarla, pero aunque quizás algunos lo lograran, habían otros que no iban a poder subirla. Encontramos otra salida, pero estaba protegida con alambres de púas. Había un alambre que estaba prácticamente en el piso, así que le pusimos un suéter encima y todos nos agachamos, nos hicimos lo más pequeños posibles y cruzamos el los alambres sin que nadie se lastime.

Caminamos por la playa hasta llegar al pueblo. Era un pueblo fantasma, todos estaban dormidos y no había ningún movimiento en las calles. Todo estaba tan tranquilo y en silencio, que daba miedo. Según nosotros, íbamos a poder conseguir un taxi, ¡qué equivocados estábamos!

Salimos a la carretera y empezamos a caminar por ahí, esperando encontrar un taxi. No sucedió así, lo que encontramos fue una fiesta de pueblo. Nos acercamos y les preguntamos si sabían cómo podíamos conseguir un taxi, o si le podíamos pagar a alguien para que nos lleve. Una mujer del lugar, fue a su casa, que era a la vuelta, a despertar a su hijo para que nos lleve a Puerto López. Sacó su carro y nos dimos cuenta que el transporte en el que iríamos era uno de esos camiones que se utilizan para trasladar pescado. Fuimos parados en la parte de atrás del camión. Aunque tenía miedo, fue una aventura de la que no me arrepiento.

IMG-20150110-WA0020

Llegamos a Puerto López y lo cierto es que nada era muy atractivo, en realidad. Como nos moríamos de hambre, nuestra motivación número 1 para hacer todo lo que hicimos, fuimos a un lugar de hamburguesas. Vendían unas hamburguesas, que además de tener carne y todo lo que normalmente lleva una hamburguesa, tenían huevo y papas fritas, ¡papas fritas, adentro! A las vegetarianas nos reemplazaron la carne por más huevo. Es indescriptible la satisfacción que sentí al comerla. Nunca había pasado todas las situaciones que viví por ninguna comida. Sin duda, esta hamburguesa era especial.

Terminamos de comer y nos pusimos a ver qué podíamos hacer. Ningún lugar era como esperábamos, ni nos llamaba mucho la atención. Fuimos a un lugar que parecía un bar que daba a la playa. Dejamos todos nuestros complejos atrás y comenzamos a bailar en la playa, al igual que las personas a nuestro alrededor. Hasta que en un momento, empecé a observar bien la situación y me di cuenta que era muy probable que el lugar donde estábamos era un matrimonio. Parecía que habían alquilado ese bar para una boda. Nunca habíamos ido a un matrimonio de pueblo y por eso no nos habíamos dado cuenta que éste no era “un bar especial que da a la playa”. Cuando lo mencioné, todos sospecharon lo mismo. El lugar estaba lleno de mesas, luces y otras cosas que nos convencieron de la idea. Nos fuimos.

Cuando el hijo de la señora nos trajo, le pedimos su número de celular para que nos recoja. Lo llamamos y llegó después de unos 20 minutos. Cuando regresamos, se ofreció en dejarnos en la parte de arriba de la montaña. El camino era de tierra y bastante empinado. Teníamos miedo de que sea muy complicado de subir para el camión, pero él insistió en que no sería problema. Llegamos hasta la puerta y, como era de esperarse, estaba cerrada.

Eran las 2y30 am, más o menos y tocamos el timbre como desesperados. Ya estábamos a punto de ver la forma de cruzar la puerta, cuando nos abrieron. La señora nos retó por no avisarle que saldríamos y ella poder estar atenta a la puerta.

Para terminar el día, ya cuando nos íbamos a dormir, un barco en la playa se incendió. Estaba en mi carpa y de repente escuché un ruido fuerte, salí y un barco que había estado al frente de nosotros, se estaba incendiando. Fue una de las noches más extrañas de mi vida, pero que tendré siempre en mi memoria.

IMG-20150110-WA0016

IMG-20150110-WA0008

IMG-20150110-WA0024

Al día siguiente, fuimos a Los Frailes. La playa es hermosa, definitivamente un paraíso terrenal. Terminamos en Montañita y comimos Rastapan, una especie de pizza. Mis papás me recogieron ahí y me quedé toda esa semana en Olón.

Días después, me enfermé de faringitis. No sé si fue por no llevar toalla o solo una coincidencia, pero si fue por todas las experiencias que viví acampando en Salango, valió la pena.

Anuncios

2 replies »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s