“¿Tiene como para su talla?”: Ritual de Compras.

Texto por Karen Cucalón

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Cuando era pequeña y salía con mi mamá de compras, siempre había una especie de ritual que ella hacía en cada lugar que entraba. Éste empezaba con una frase algo confusa: “¿Tiene como para su talla?”, señalándome. Cuando el vendedor o vendedora venía, procedía a estirar lo más que podía la prenda. Si la prenda se estiraba, ella me daba la orden de probármela, caso contrario pedía otra más grande.

Y así fui creciendo en medio de este ritual, que al pasar los años empezó a incomodarme, por el uso de la frase “como para ella” ¿Acaso tener un cuerpo más voluminoso que el de mi delgada hermana me hacía diferente? La respuesta es más que obvia, SÍ. Pero llegó el día en que me cansé de dicho ritual y con voz firme en plena tienda le dije: “Mamá, deja de decir eso, por favor, ¡me incomoda demasiado!” y ella solo pidió disculpas. Pero, más que hacerle notar a mi mamá la desconformidad que me causaba tal frase y todo el ritual de compras, en realidad estaba molesta conmigo misma, por ser incapaz de tomar la decisión de cambiar de estilo de vida.

Tiempo después, leí en internet acerca del movimiento de las mujeres tallas plus. Al principio lo vi como la solución a todos mis problemas: conocer que no era la única que fue sometida a este ritual de compras, me llenaba de esperanza. Pero, al darme cuenta que en las tiendas todo seguía igual, no hubo mayor cambio. El punto de quiebre en mi vida, no llegó como muchos en medio de una crisis, al contrario era “aparentemente feliz” y va entre comillas porque a la única que quería engañar era a mí. Un domingo en la mañana, tomé la balanza, me subí como quien lo hace al viaje más importante de su vida y ¡oh, sorpresa! al momento de ver cuánto marcaba la tortura del 99.9% de las mujeres, es decir la balanza, veo con asombro y entre risas que había llegado a estar a tan solo 4 libras de pesar 200 lbs. Quizás, muchos de ustedes piensen: “pero eso no es tan malo”, claro que lo es, cuando apenas mides 1.58 cms. Desde aquel momento, tomé una firme decisión, no de emprender una dieta más de las 1454789 que había iniciado y abandonado a la semana, sino de cambiar de hábitos alimenticios, prácticamente resetear a mi cerebro y decirle a mi estómago que él ya no tenía el control sobre mí, ¡ahora me tocaba a mí!

Hoy ha pasado un mes, veo resultados en mi físico, en mi salud y en mi vida, pero el camino aún es largo y lleno de tentaciones en forma de invitaciones a comer. Lo que me alegra es que mi familia y amigos me han apoyado en esta decisión. Aunque quiero aclarar que, tampoco voy por el mundo satanizando a quienes aún no llegan a su punto de quiebre. Decidir cuándo resetear tus hábitos, es una decisión única y que exclusivamente depende de ti.

En unos días iré en busca de ropa nueva, lo único que anhelo es ya no pasar por el ritual de las compras y que mi talla sea la misma de muchas mujeres más.

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1 Comment

  1. Dale, sea una dieta o un cambio alimenticio es duro al inicio, como todo cambio, pero a la larga uno se adapta y se acostumbra a seguir ese camino y no desviarse, vamos ánimos dale que nadie te diga como vivir, eso es decisión de uno.

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