#Yotengoderechoadonar pero no me lo permiten

Hace unos días me encontraba en las calles Victor Emilio Estrada y Dátiles, frente al Burger King. Tenía que girar en U pero como estaba apurado, quise realizarlo por un lugar que no estaba permitido. El carro de adelante lo había hecho, entonces pensé que nada malo podría pasar. Por desgracia yo fui el perjudicado, ya que al momento en que giré, evité que el vigilante que estaba unas calles atrás, cite al carro que había hecho la misma acción que yo. Entonces, terminó citándome a mi.

El vigilante se me acerca y me pide los papeles. -Licencia y matrícula- esa frase parodiada por la televisión ecuatoriana. Le entregué la matrícula, pero le dije que la licencia se me había quedado (cosa que era cierta). Le notifiqué que podría darle mi número de cédula para que revisara que sí poseo licencia y que solo había sido un error. El vigilante sacó su aparato y comenzó a tipear mi número de cédula. Al instante me dijo de que yo nunca he tenido licencia y que mentirle a una autoridad es un delito grave. Le pedí que me enseñe su buscador y vi que había escrito mi número en donde se marcan las placas, le comenté de su error y me arrebató su buscador.

Me dijo -Bueno, le puedo hacer una cita por girar en U pero por manejar sin licencia debe acompañarme- Le insistí en que sí tenía licencia y que todo era un error. Solo me vio e inclinó la cabeza, de la forma en que los vigilantes suelen inclinar la cabeza cuando quieren algo: Dinero. Saqué de mi bolsillo 10 dólares y se los di. Me quedó mirando. -10 por la vuelta en U y por la licencia, ¿Qué?- Lo miré, saqué de mi bolsillo 10 más y se los di. Me sonrió y se fue.

Pasé la tarde amargado, pensado que tal vez lo que debí haber hecho era dejar que me lleve. Demostrar su negligencia, enseñarle mi licencia, me citen por el error que cometí y que me dejen ir. Eso hubiese sido lo mejor. Pero, qué fácil es romper las reglas, salirse por la tangente, encontrar el modo de evitar todo el trabajo dificil, el papeleo y la burocracia.

Existe una ley de vida: Nada se hace nunca por la razón correcta.

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Pero, tiene sus excepciones, y la excepción de la que debemos hablar ahora es la de Daniela Peralta: la mujer que intenta salvar a su cuñada pero la ley no la permite. Susy Hinojosa tiene nefritis e insuficiencia renal y necesita un transplante de riñón, Daniela Peralta quiere donarle su riñón, pero como no son parientes sanguineos, la ley no la permite. El artículo 33 de la Ley Orgánica de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, aprobada en 2011, indica que cualquier persona podrá donar en vida sus componentes anatómicos siempre y cuando exista parentesco hasta en cuarto grado de consanguinidad, o se trate de su cónyuge. Pero…

¿Por qué ciertas leyes se pueden romper fácilmente y otras no?

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Es admirable que existan leyes que eviten el tráfico de órganos y luchen contra una problemática muy grave, pero la rigidez de la ley evita que personas como Daniela Peralta, haga una de las acciones más nobles. Es cierto que Susy podría esperar para recibir una donación mediante la Lista de Espera Única Nacional, pero se encuentra en el puesto 444 de la lista. ¿Por qué habría de esperar y sufrir tanto, habiendo ya una donante dispuesta?

Daniela y Susy, han pasado por todos los trámites necesarios para poder realizar la donación, exámenes de sangre, test psicológicos y demás, evaluaciones que les aseguro no son gratis. Y es que esto es lo más incomodo de la situación, ellas no han tomado el camino fácil, han pasado por el papeleo, la burocracia, el sistema tedioso. No son como yo, no sacaron 20 dólares y sabotearon el sistema. Han caminado fielmente por él y el sistema les ha fallado.

Ahora lo único que aviva las voces de ellas es el hashtag #Yotengoderechoadonar, en el cual está inmersa cada una de nuestras voces, porque lamentablemente les tocó a ellas abrirnos camino. No esperemos a que nos toque a nosotros para comenzar a reclamar. La valentía de estas mujeres es envidiable, no hay duda de eso. No han caminado por la senda fácil y el camino que les sigue tampoco será así. Caminemos junto a ellas.

#Yotengoderechoadonar

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