“No nací para esto”: Un deseo excesivo por trascender.

Texto de Valeria Coronel

Seguramente, muchos han escuchado y utilizan la palabra “trascender”. Es comúnmente empleada en grupos religiosos, libros de crecimiento personal y en temas relativos a la espiritualidad. Pero, esta no es la única forma de trascender ya que el verdadero significado de la palabra es: empezar a ser conocido, sobresalir. La mayoría de nosotros lo asocia con el éxito, el reconocimiento y la felicidad. Todas las personas buscamos trascender de alguna forma, por eso gastamos todas nuestras energías, sacrificamos nuestras horas de ocio y nos descuidamos para poder trabajar y “lograr nuestros sueños”. Pero, el deseo excesivo de trascender no debería ser el camino a la felicidad. En muchas ocasiones, perdemos el equilibrio en nuestras vidas, descuidando las relaciones con nuestros seres queridos. Un deseo muy ferviente de esto también denota una vida vacía, baja autoestima e inseguridad, una necesidad a ser reconocido todo el tiempo. Es un círculo vicioso, que crea estrés, dependencia, egoísmo y por ende, infelicidad.

Aunque hoy en día sea más sencillo y parezca simple, ser reconocido no es fácil. Ya es del conocimiento de todos que personas como Justin Bieber y Carly Rae Jepsen consiguieron la fama y fueron “descubiertos” gracias al internet. Pero, lamentablemente, no todos lo vamos a lograr. No a todos nos van a hacer realities en la televisión, ni Columbia se va a desesperar por grabar nuestro disco. ¿Y por qué es tan importante conseguir esto? Para sobresalir. Por intentar sobresalir, descuidamos a las personas que están más cerca de nosotros, e incluso a nosotros mismos. Nos concentramos tanto en tomar un camino “diferente al de todos”, nos complicamos y nos llenamos de complejos innecesarios. Esto, a su vez, nos llena de trabajos.

No tenemos tiempo. No tenemos tiempo para salir con nuestros amigos, ni para escribirles. Descuidamos a nuestros padres, postergamos esa conversación que sabemos que debemos hacer, porque siempre hay una prioridad, siempre hay algo que debes completar ahora, que te lleva un paso más cerca a conseguir “tu sueño”, a ser “famoso o reconocido”. No tenemos tiempo tampoco de observarnos y conectarnos con nosotros mismos, no hay un momento de silencio. Y, esto es precisamente porque estamos demasiado cansados y ya no tenemos energía para las cosas “menos importantes” o que siempre estarán ahí. Si hacemos una evaluación de nuestras vidas, nos daremos cuenta que varias áreas estarán descompensadas: la salud, la espiritualidad, tu nutrición, entre otros ámbitos. Después, no sabemos por qué nos sentimos tan solos y no tan felices.

¿Qué se puede pensar de una persona que necesita constante aprobación de los demás? Que es insegura, no se siente augusto con su vida y tiene una especie de carencia emocional. Muchas veces, estas personas están en un sufrimiento constante, porque no están viviendo lo que quieren o lo que se “merecen”. Porque no nacieron para ser personas “normales”, son mucho mejor que eso, y lamentablemente “las condiciones no se dieron” para que puedan triunfar. El nivel de estrés que tiene alguien con estos pensamientos es proporcional al que tiene un chihuahua que no sale de su casa. Caer en el círculo vicioso de la trascendencia no es nada nuevo, estamos repletos de casos de personas que solo se preocupan por alcanzar sus méritos, divertirse y olvidarse de los demás a su alrededor. Ya se han destruido bastantes familias por estas causas y muchos lo consideran un síntoma de nuestra sociedad. Nos vendieron la idea de que lo podíamos conseguir todo y totalmente solos. Aunque no tenemos conexiones verdaderas y fructíferas con las personas, dependemos totalmente de su aprobación, nos preocupa en niveles altísimos lo que piensan de nosotros, aunque digamos que no.

Recomiendo, que si te sentiste identificado con este artículo, intentes evaluar las diferentes áreas de tu vida: qué tan bien te sientes respecto a tu creatividad, carrera, espiritualidad, finanzas, educación, salud, actividad física, vida social, tus relaciones y tu felicidad. No te preocupes, es una pena pero prácticamente nadie, que no se ha dispuesto a trabajar en ello, tiene los ámbitos de su vida equilibrados. Finalmente, te aseguro que no necesitas trascender para ser feliz. Mientras más contento estés contigo mismo, sentirás menos deseos de ser aceptado y reconocido. Solo con crecimiento personal podemos combatir ese deseo excesivo de perdurar, de trascender. Todo en este mundo es impermanente y vacuo, mientras más rápido lo sepamos, más tiempo tenemos para concentrarnos en lo que es de verdad importante.

“Nacimos para ser felices, no para ser perfectos” Mario Benedetti.

“No dejaremos huellas, solo polvo de estrellas”

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Categorías:Columna

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